“Lo que te dices, lo vives: el poder invisible del diálogo interno”

Las palabras que usas contigo mism@ no son neutras: tienen peso, vibración, efecto. Lo que te dices todos los días moldea tu percepción de ti, del mundo y de los demás.

Si cada mañana te dices “no doy más”, “seguro me sale mal” o “estoy agotad@ de todo”, vas creando un estado emocional que se refuerza con cada palabra. En cambio, si aprendes a decirte “voy a hacerlo paso a paso”, “soy más fuerte de lo que creo” o “merece la pena intentarlo”, tu experiencia cambia.

¿Qué tan consciente eres de tus palabras internas?

Casi nunca nos enseñan a hablarnos con cariño. De hecho, solemos ser más duros con nosotros que con cualquier otra persona. Lo que empezamos a trabajar en DIALOGY es cómo hacer de ese diálogo una herramienta de transformación emocional.

El cambio empieza en frases chiquitas:

  • En vez de “todo me cuesta”, decir: “me está costando hoy, y es válido”.

  • En vez de “no sirvo para esto”, decir: “estoy aprendiendo, y eso lleva tiempo”.

¿Por qué importa tanto?

Porque tus palabras construyen tus emociones, tus emociones guían tus acciones, y tus acciones crean tu realidad.

Por eso, lo que te dices, lo terminas viviendo. Tu mundo interno necesita tu voz más que la de nadie.

Empieza a ser ese refugio que tantas veces buscas afuera.

Anterior
Anterior

“No todo lo que pensás es verdad: claves para poner en duda a tu mente crítica”